Tarragona, centro del cristianismo primitivo hispánico

Tarragona es una de las ciudades hispánicas más ricas en cultura material paleocristiana. La tradición vincula la llegada del cristianismo a la acción misionera del apóstol Pablo, pero la primera noticia sobre cristianismo en la ciudad es del año 259 cuando el obispo de Tarraco, Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio, fueron quemados vivos en el anfiteatro bajo la persecución de los emperadores Valeriano y Galieno. En época tardoromana la Iglesia de Tarragona fue sede metropolitana de la Provincia Tarraconense, fue dinamizadora de los muchos Concilios provinciales y algunos de sus obispos fueron designados como legados del Papa para las provincias hispánicas. El patrimonio documental, artístico y arqueológico paleocristiano que la ciudad custodia es, en su conjunto, el más notable de toda la Península Ibérica.

La ruta de los primeros cristianos de Tarraco

Capilla de San Pablo

En el punto más elevado de la acrópolis de la ciudad se ubica el edificio del Seminario (siglo XIX). En uno de sus claustros se levanta una capilla construida en el siglo XIII que formaba parte del hospital de los canónigos de la Catedral. Una piadosa tradición ubica la predicación del apóstol san Pablo sobre la roca en la que se cimienta la capilla. Dentro de las instalaciones del Centro Cultural Tarraconense El Seminario.

Museo Bíblico Tarraconense

Este equipamiento museístico fue creado en el año 1930 y conserva elementos arqueológicos, literarios, litúrgicos, artísticos y didácticos relacionados con la cultura bíblica. Es un espacio alternativo, dentro de la ruta de los primeros cristianos de Tarraco, el discurso del cual nos permite obtener una visión diacrónica de la historia y la cultura bíblica, desde la época patriarcal hasta los orígenes del cristianismo. Representa un buen instrumento para comprender las bases teológicas, simbólicas, rituales e iconográficas del mundo de los primeros cristianos.

Catedral de Tarragona

La Catedral de Tarragona ocupa el espacio en el que se erigió, en época romana, el templo dedicado al culto a los emperadores. Todavía son visibles imponentes restos de este gran recinto en el refectorio de la Catedral. Esta área sacra pagana fue desmantelada parcialmente a partir del siglo V y transformada en espacio cristiano. La aparición de entierros y varias evidencias arqueológicas y documentales hacen pensar que, en este espacio, se construyó la catedral de época visigoda.

Una de las capillas renacentistas de la Catedral medieval está dedicada a san Fructuoso y a sus diáconos y en ella se veneran algunas reliquias de estos protomártires hispánicos. En el museo diocesano también encontramos elementos arqueológicos de los primeros siglos del cristianismo entre los que destaca una jarra litúrgica de bronce del siglo VII encontrada en una tumba, en el área de la catedral. También en la fachada de la Catedral se encuentra engastado un magnífico sarcófago paleocristiano, de inicios del siglo V, denominado de Betesda.

Anfiteatro de Tarragona

El anfiteatro era un edificio elíptico dedicado a ofrecer espectáculos de gladiadores. Su capacidad era de unos 14.000 espectadores y fue construido a inicios del siglo II d.C. Durante el imperio de Heliogábalo, a inicios del siglo III, el anfiteatro experimentó algunas reformas. Poco tiempo después, el 21 de enero del año 259, en la misma arena, el obispo Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio fueron quemados vivos por orden del gobernador Emiliano. Fue una consecuencia más de la aplicación de los edictos decretados contra los cristianos de los emperadores Valeriano y Galieno. La Iglesia de Tarragona construyó entre los siglos VI y VII una basílica en memoria de los mártires, en el espacio preciso donde los santos fueron inmolados. Sobre esta construcción, en el siglo XII, se levantó un nuevo templo bajo la advocación de Santa María del Milagro, como lo documenta una bula del papa Anastasio IV, datada en 1154. En el siglo XVI los frailes trinitarios erigieron un convento junto al templo. La comunidad perduró en este espacio hasta el siglo XVIII.

Foro de la Colonia

El Foro de la Colonia fue el centro de la vida social y política de Tarraco. Se ha documentado una primera plaza construida en época republicana y presidida por el templo dedicado a la Tríada capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Si el apóstol Pablo visitó la ciudad de Tarraco, de acuerdo con la tradición, este sería el espacio donde se debía desarrollar la primera actividad misionera. En época medieval se documenta en este espacio una iglesia dedicada a San Fructuoso que perduró hasta el siglo XVII. Una piadosa tradición consideraba que la casa de Fructuoso se encontraba ubicada en este espacio.

Museo y Necrópolis Paleocristianos de Tarragona (MNAT)

En esta área cementerial fueron enterrados el obispo Fructuoso y sus diáconos por la comunidad cristiana de Tarraco. El espacio adquirió un significado sagrado para la Iglesia local, y los fieles mostraron un gran interés para enterrarse cerca de los restos de los mártires. Este fenómeno es conocido como tumulatio ad sanctos o martyres. Ya a finales del siglo IV o inicios del siglo V se construyó una gran basílica con baptisterio para venerar las reliquias de los mártires.

La Necrópolis y el Museo paleocristianos permiten comprender las prácticas funerarias romanas, las tipologías sepulcrales y como este espacio se convirtió en lugar de culto martirial y centro de peregrinaciones hasta entrada la época visigoda. El Museo conserva la colección más rica de arte y arqueología paleocristiana de la Península Ibérica. La forman sarcófagos, laudas musivarias, ajuares funerarios y una extraordinaria colección epigráfica cristiana.

Basílica del ‘Parc Central’

Esta basílica funeraria, datada en la primera mitad del siglo V, presenta tres naves y transepto, con ábsides y contraabside, orientada hacia el este, y está precedida por un atrio. El edificio está encabezado, en el extremo oriental, por un ábside cuadrangular que tiene adheridos en el costado norte dos pequeños ámbitos con funciones de sacristía y de depósito de los objetos de culto. A los pies de la basílica, se sitúa el atrio con un patio central y con una galería que permite el acceso a un conjunto de aposentos.

En los ámbitos de la basílica y del ambulacro del atrio, se han podido documentar unos 200 entierros. Un epígrafe encontrado está dedicado a una beata Thecla, virgen consagrada a Cristo, de origen egipcio que murió a los 77 años. La basílica del “Parc Central” es el único ejemplo de arquitectura basilical paleocristiana que podemos contemplar en Tarragona y una buena muestra para acercar al visitante a las costumbres litúrgicas y los edificios cultuales del cristianismo primitivo.

Edificio Tardoromano de Centcelles

Los restos visitables corresponden en un majestuoso edificio construido entre los siglos IV y V d.C. a cinco kilómetros de Tarraco, junto al río Francolí y de la vía De Italia in Hispanias. La sala central conserva la cubierta con cúpula decorada con un magnífico mosaico ordenado en franjas concéntricas donde se representan una cacería, escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, personajes entronizados, etc. En cuanto a los motivos cristianos, destacan las representaciones de relatos bíblicos: Adán y Eva, el sacrificio de Isaac por Abraham, el profeta Jonás, los tres jóvenes hebreos en Babilonia, el profeta Daniel, Jesucristo como Buen Pastor o la resurrección de Lázaro, entre otros. A pesar de que todavía se debate sobre la cronología y función del edificio, la magnificencia del proyecto, la técnica empleada y la iconografía señalan que el promotor de la obra fue un personaje de alto rango y firmes creencias cristianas. Un conjunto que es, sin duda, uno de los testigos más destacables del arte de los primeros siglos del cristianismo.